lunes, 23 de febrero de 2015

Los pinguinos tienen un pequeño sentido del gusto con la comida

Un nuevo estudio ha llegado a las conclusiones de que los pingüinos tienen un sentido del gusto considerablemente pequeño.
Los pingüinos no pueden distinguir el  sabor amargo, dulce o el sabor llamado sabroso (savory) conocido como umami, según un reporte de investigadores del 16 de febrero en la revista Biología Actual. El jurado aún está deliberando sobre si esas aves pueden distinguir entre el sabor salado y ácido.

El sentido del gusto depende de proteínas llamadas receptores. Estos receptores se encuentran en la membrana externa de las células de las papilas gustativas. Una vez que los receptores detectan las moléculas responsables de un gusto particular, envían un mensaje al cerebro sobre lo que está saboreando la lengua.

Los investigadores Huabin Zhao de la Universidad de Wuhan en China y Jianwen Li en BGI-Shenzhen en China comenzaron investigando en los genomas de los pingüinos adelia y emperador en busca de los genes que crean proteínas receptoras gustativas. Ambos encontraron genes salados y ácidos, pero ninguno de los otros tres gustos. Fue entonces cuando llamaron al genetista evolutivo Jianzhi Zhang de la Universidad de Michigan en Ann Arbor. Zhang ha estudiado los receptores del gusto en los mamíferos y ha ayudado a los investigadores chinos a buscar los receptores en los pingüinos.

Zhang dijo que era escéptico que estas especies que comen pescado como los pingüinos carecieran del receptor umami. Después de todo, los peces tienen bastante sabor. Pero para su sorpresa, los receptores de umami "están realmente perdidos en las dos especies de pingüinos", dice. En los pingüinos adelia y emperador también faltaban receptores para dulce y amargo según los investigadores descubrieron. Los pingüinos de barbijo, los pingüinos de penacho amarillo y los pingüinos rey también carecen de umami funcionales, lo que sugiere que los genes ya estaban rotos o desaparecidos en el ancestro común de todos los pingüinos.

Los receptores dulces perdidos no eran ninguna sorpresa; los investigadores ya sabían que todas las aves carecen de receptores dulces, pero la deserción del amargo es una píldora difícil de tragar. Muchas toxinas y venenos producidos por las plantas son amargos y el sabor sirve como una advertencia, dice Peihua Jiang, un neurobiólogo de la Monell Chemical Senses Center de Filadelfia. Como los pingüinos se alimentan principalmente de peces, pudieran no necesitar tanto  los receptores amargos para la detección de compuestos de plantas venenosas, dice Jiang.

Los pingüinos no son los únicos animales que carecen de la capacidad del sabor amargo, dulce y umami, Jiang añade. Estudios previos han demostrado que los delfines, lobos marinos y ballenas están perdiendo esas sensaciones de sabor, también.

Zhang tiene una idea acerca de por qué esos gustos podrían haber sido prescindible para el ancestro común de los pingüinos. Los tres gustos requieren una proteína llamada TRPM5 para enviar mensajes al cerebro. Investigaciones anteriores han mostrado que la proteína mensajera es deteriorada por las bajas temperaturas. Nadar en el agua helada puede esencialmente haber eliminado el gusto de los pingüinos, por lo que no sería muy fácil creer que los genes fueran dañados y finalmente se perdieron.

En un cruel giro del destino, los peces poseen todos los receptores del gusto y con frecuencia tienen papilas gustativas en sus branquias, piel o aletas. Así que a pesar de que los pingüinos probablemente no pueden probar el pescado cuando se lo tragan entero, los peces si pudieran ser capaces de probar a los pingüinos mientras se deslizan por la garganta de las aves.

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