jueves, 21 de abril de 2016

Carlos Magno, El Grande

Carlos MagnoCarlos Magno (también conocido como “Carlos I el Grande”) se ganó un lugar de importancia en la historia medieval de Europa como uno de los reyes más influyentes y trascendentales de la época. El reconocimiento histórico que ha recibido el que fuese coronado primero rey de los francos  (742-814) y luego rey de los romanos (800-814), se debe al gran número de victorias que alcanzó durante su reinado, las cuales le permitieron reunir numerosos pueblos de Europa central y occidental bajo un único imperio: el Imperio Carolingio.
Su procedencia se ha establecido por los historiadores en Aquisgrán (ciudad de la actual Alemania). Allí nació el 2 abril del 742, como hijo y heredero del rey franco Pipino el Breve y nieto de Carlos Martel, del cual heredó el nombre. Al fallecimiento del rey Pipino en el 768, Carlos Magno y su hermano menor heredaron los territorios que pertenecían a su padre, los cuales se convirtieron en poco tiempo en posesión única de Carlos por la repentina muerte de su hermano.
 A partir de este momento todas las aspiraciones y deseos de este extraordinario hombre se centraron en reunir bajo su corona a todos los países que formaban parte de la Europa Occidental de la edad media. Para construir su imperio Carlos Magno debió derrotar y someter bajo su dominio a los lombardos (en Italia bajo la corona del rey Desiderio),  los musulmanes (en la península Ibérica), los sajones, los bávaros y los ávaros (territorios actuales de Hungría y Austria).
Sus numerosas conquistas y el favor de la Iglesia católica del que gozaba, le merecieron ser coronado Emperador de los romanos el día de Navidad del 800 en la basílica de San Pedro, en Roma.  Aunque este título otorgado por el papa León III no recibió todo el apoyo de la corte imperial en sus inicios, con los años fue reconocido como restaurador del Imperio Romano y digno merecedor del mismo.
Su aspecto físico y muchos otros detalles de su personalidad se conocen debido al biógrafo Eginardo, quien documentó en detalle la vida del monarca en la obra la “Vita Caroli Magni”. A través de esta lectura se puede reconocer a Carlos Magno como un hombre alto, corpulento, de cabellera rubia y andar firme. La vestimenta que usualmente lo ungía era tradicional y discreta, aunque en las celebraciones vestía prendas más lujosas su biografía refiere que despreciaba la ropa ostentosa y preferiría un estilo más en correspondencia con la nación franca.
Carlos Magno tuvo una numerosa descendencia con sus múltiples esposas y concubinas. Alrededor de 20 hijos fueron concebidos fruto de estas relaciones, pero solo tres de ellos fueron ungidos herederos de su imperio: Carlos el Joven, Carlomán y Luis el Piadoso. A su muerte fue sucedido en el trono por el único sobreviviente: Luis, quien pasó a llamarse Ludovico Pío.
El nombre y la figura de Carlos Magno no se limitan solo a sus victorias políticas y militares. Su influencia también se extendió a la cultura, la educación, la administración, la religión, el derecho, etc. Las actividades que desempeñó en estas ramas fueron muy fructíferas, dejando el legado de la creación de un gran número de escuelas, academias, bibliotecas, el fomento del cristianismo, así como la emisión de cientos de decretos relacionados con cuestiones jurídicas, militares, y para el desarrollo de las letras y las ciencias. Este contraste entre su personalidad guerrera y filantrópica lo convirtieron en una figura atemporal, la cual serviría como modelo para la mayoría de los monarcas que le se sucedieron en Europa.
Su canonización fue declarada por el Vaticano en el siglo XII, reconociendo de esta manera su santidad dentro de las fronteras del Sacro Imperio Romano Germánico.

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